LEIF FIRNHABER

Nacido en Paraguay, creció entre Chile, Alemania y España, donde empezó a hacer break dance en las calles de las islas Canarias. Decidió emprender el camino laboral de la danza contemporánea y vivió en Madrid entre 2005 y 2007. Reside en Bruselas desde 2008, tras haber trabajado con artistas influyentes y/o (des)conocidos de la danza contemporánea. Hoy en día, está llevando a cabo una investigación sobre el movimiento (SIIPPR), en colaboración (danza, coreografía, enseñanza, coaching, ayuda), así como sobre fotografía, plantas y alimentos medicinales, magnetismo, dinamización del agua y una devoción hacia la naturaleza y otras pseudo-ciencias sin sentido. Asimismo, ha trabajado y colaborado de manera variada con diversas compañías, instituciones y artistas. Referencias principales como bailarín/coreógrafo: compañía Eastman (de Sidi Larbi Cherkaoui), en obras como “Puzzle” y “Babel”, con Damien Jalet en la obra “Las Médusés” en el museo Louvre de París, con David Zambrano, con Michèle Anne de Mey (Charleroi-Danses), Vlaamse Opera House (Amberes y Gante), compañía József Trefeli en la obra “UP” (Suiza), compañía HelKa en la obra “LORE” (Bélgica), compañía La Flux con Juha Marsalo y Caroline Savi (París), con Carmelo Fernández en el Festival de Cine Internacional de las Palmas de Gran Canaria (España), con Natalia Medina en las obras “Tag” y “Masdanza” (España), así como multitud de proyectos independientes.

Técnicas bastardas

La técnica bastarda permite que el bastardo en ti colabore y no compita; que actúe y no reaccione, y que aprenda en vez demostrar lo que ya sabe. La parte escénica se desarrolla mediante la práctica regular, para que así no dejemos de ser quienes somos cuando nos rodee el público. La práctica del artista va en conjunto con el hecho de ser un espectador curioso hacia el torrente de percepciones de los sentidos propios, incluyendo al resto de gente a tu alrededor, el espacio entre las cosas, el tiempo que nuestros pensamientos necesitan para orientarse y el sentido entre el movimiento y la quietud. Para ello, es necesaria la capacidad de ajustar nuestra atención y sentidos, estando totalmente sumergido físicamente y abierto al mismo tiempo.

La manera en la que comprendemos la relación dividida ente trabajo y placer, hace que nos centremos menos en la diversión y en la eficiencia. Eso hace que desarrollar las habilidades sea contraproducente, debido a lo que creemos que es el confort. Por ello, la confusión es necesaria para vaciar la mente cuando intentamos razonar lo que aún no es, y lo dejamos fluir.